LAS AMIBAS ENEMIGOS INVISIBLES PDF

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Author:Jugis Dolmaran
Country:Anguilla
Language:English (Spanish)
Genre:Business
Published (Last):21 September 2014
Pages:197
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ISBN:250-9-30211-741-7
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Segъn esta teorнa, todo paciente que presentara infecciуn intestinal con E. Las diferentes modalidades clнnicas de la infecciуn, poco aparente en la mayorнa de los casos y de evoluciуn fatal en una pequeсa proporciуn de ellos, a menos de administrar terapia adecuada, serнan tan sуlo el resultado de las reacciones diversas del organismo humano frente a la infecciуn amibiana. Asн, la exitosa defensa del organismo, en el caso de los portadores, darнa por resultado escasos sнntomas, mientras que la ineficacia de dichas defensas en los pacientes con formas graves de amibiasis invasora, producirнa complicaciones tales como la colitis fulminante y el absceso hepбtico.

Otra posibilidad dentro de la teorнa unicista es que la amiba sea sуlo potencialmente patуgena en todos los portadores, pero su virulencia o su poder invasor permanecen latentes, en tanto que no actъan factores externos como bacterias, alteraciones de la funciуn gastrointestinal, alimentaciуn o clima , que disminuyen la resistencia del huйsped y afectan la integridad de la pared intestinal.

La escuela de Dobell pensaba que las amibas viven en y de su huйsped: Figura 7. Retrato del doctor Dobell. Cortesнa del doctor Enrique Beltrбn. Un parбsito que se alimenta de su huйsped puede hacerlo en mayor o menor grado.

La condiciуn ideal para el huйsped y el parбsito es un estado de equilibrio como el que se encuentra entre Prometeo y el Бguila; donde el primero regenera suficiente tejido cada dнa para compensar los destrozos producidos por el ave. Por ello, la teorнa de Dobell recibiу el nombre de "prometeica". Recordemos de la mitologнa griega cуmo Prometeo robу el fuego a Zeus, quien en venganza lo mandу encadenar y enviу un бguila para que comiera su hнgado inmortal, constantemente regenerado, hasta que fue liberado del tormento por Hйrcules.

Dobell Figura 7 , considerado por sus colegas britбnicos como el mбs grande protozoуlogo de su tiempo, iniciу estudios de medicina a principios del siglo, pero, segъn sus propias palabras, "preferнa los animales a los humanos"; derivу por ello sus estudios hacia la zoologнa.

Fue lo que hoy dнa se llamarнa un distinguido estudiante "fуsil", ya que no obtuvo su doctorado sino hasta los 56 aсos, y esto, solamente obligado por "motivos de trabajo". Durante la primera Guerra Mundial, realizу, durante cuatro aсos, estudios sobre disenterнa en militares ingleses y fue en esa йpoca cuando adquiriу gran experiencia en el estudio de los protozoarios del intestino humano, al examinar mбs de 10 muestras de materia fecal.

Era, al parecer, una persona singularmente individualista, que rechazaba el contacto social con sus semejantes. Realizaba йl mismo sus cultivos, sus preparaciones histolуgicas y la experimentaciуn en animales, sin aceptar nunca la posibilidad de contar con ayuda tйcnica. Luchу denodadamente para lograr cultivos de amibas parбsitas, y cuando las circunstancias lo requirieron, se inoculу a sн mismo parбsitos para completar sus investigaciones.

Igual mйrito tuvo su actividad como biуgrafo de cientнficos; su texto clбsico Antonie van Leeuwenhoek y sus "animalitos", publicado en , contribuyу a revalorizar la gran importancia de la obra del microscopista holandйs, a quien se han adjudicado varias paternidades cientнficas, entre otras, el ser el iniciador de la bacteriologнa, de la protozoologнa y, muy recientemente, de la microtomнa.

El doctor Enrique Beltrбn es uno de los pocos mexicanos que tratу con Dobell. En , enviу al protozoуlogo inglйs un ejemplar del libro que acababa de editar con el nombre de Los protozoarios parбsitos del hombre; recibiу comentarios aparentemente poco favorables de Dobell. El propio Beltrбn relata la experiencia de la siguiente forma: Como un intento de mostrar facetas amables de la personalidad del ilustre protozoуlogo, al que solнa hacйrsele el cargo de ser demasiado agresivo en sus crнticas y a veces realmente intratable, transcribo el ъltimo pбrrafo de su carta que no puede ser mбs cordial: "le ruego no tome mis crнticas y correcciones como agresivas.

Estoy muy complacido de poseer su libro, y orgulloso de tener un ejemplar enviado por su distinguido autor.

Sй que usted, como yo, sуlo ansнa el progreso de nuestra ciencia de la protozoologнa. Esta vampiresca afirmaciуn fue hecha por Dobell en , cuando aъn no se lograba cultivar en el laboratorio amibas en ausencia de eritrocitos. A medida que se generalizу el cultivo en esas condiciones, pero en presencia de bacterias, Dobell se vio obligado a cambiar su posiciуn inicial irreductible y en aceptу, seguramente muy a su pesar, tener que rectificarse a sн mismo: "La E.

Ignorados tambiйn fueron los resultados de Kuenen y Swellengrebel en y de Mathis y Mercier, en Ellos mostraron cуmo vive la amiba, en los portadores de parбsitos, libres de sнntomas, como comensal en la luz del intestino bajo la forma llamada minuta, subsistiendo a base de bacterias y transformбndose en quistes. Esta forma de minuta y sus quistes representarнan los estadios esenciales del ciclo evolutivo normal de la amiba, mientras que la forma magna, histolнtica o eritrofagocнtica que ingiere glуbulos rojos de la sangre , representarнa un estadio transitorio, de apariciуn sуlo ocasional en el transcurso de la infecciуn.

Aсos mбs tarde, la forma minuta de la amiba histolнtica resultу ser, en realidad, una especie diferente de amiba, la E. A medida que se aplicaban mйtodos diagnуsticos mбs precisos con el fin de poder identificar las diferentes amibas en los estudios coproparasitoscуpicos, resultaba evidente que la E. Reichenow, en , considerу imposible que un parбsito capaz de producir cantidades tan grandes de quistes como las que frecuentemente se encuentran en el hombre, tuviera necesariamente que vivir a expensas de la destrucciуn de los tejidos del huйsped.

Basado en consideraciones epidemiolуgicas, Brumpt recalcу que la amiba de distribuciуn cosmopolita es un parбsito no patуgeno al que llamу Entamoeba dispar, mientras que la localizada en ciertos paнses tropicales en los que la disenterнa y el absceso hepбtico son frecuentes, es otra amiba, a la que dio el nombre de E. Insistiу que no era posible precisar diferencias morfolуgicas entre ambas, pero, segъn Brumpt, los datos epidemiolуgicos eran incontestables y sуlo podнan fundamentarse en la existencia de dos especies diferentes de amibas, unas patуgenas y otras no patуgenas.

Figura 8. Retrato del doctor Emile Brumpt. El propio Brumpt dijo, veinticuatro aсos despuйs de haber enunciado su teorнa dual: Si bien nuestra descripciуn de la Entamoeba dispar fue hecha en y desde esa йpoca llamamos la atenciуn de los mйdicos sobre la epidemiologнa muy particular de la disenterнa amibiana y del absceso del hнgado; a pesar de que defendimos,nuevamente, el mismo punto de vista en la cuarta ediciуn de nuestro Tratado de parasitologнa , en diversas publicaciones realizadas en Buenos Aires , en Londres , en Nanking asн como en la quinta ediciуn de nuestro Tratado de parasitologнa , pocos autores han adoptado nuestros conceptos.

Sin embargo, nuestra opiniуn, lejos de cambiar, no ha hecho mбs que reforzarse en vista de todas las nuevas estadнsticas publicadas sobre la frecuencia de quistes de amibas tetranucleados en diversas partes del globo y, en particular, en las regiones en las que la disenterнa amibiana no existe.

La falta de acciуn patуgena para el hombre constituye un carбcter suficiente y de gran importancia teуrica y prбctica para aceptar la existencia de la E. SE OLVIDA A BRUMPT El predominio de la ciencia mйdica anglosajona hizo que las observaciones de Brumpt fueran relegadas al olvido, tal vez como una simple manifestaciуn de inquietud latina, o, mбs probablemente, como resultado de la notoria deficiencia de algunos investigadores norteamericanos, quienes, ya desde esa йpoca, mostraban el lado dйbil de su sуlida formaciуn profesional: el desconocimiento, en general, de otras lenguas que no fuera la propia.

Al parecer, pues, la polйmica habнa sido ganada por los promotores de la concepciуn prometeica. El tema de nuestra centenaria polйmica dista mucho de tener interйs puramente acadйmico. Si en realidad sуlo existe un tipo de amiba y йsta es siempre patуgena, todo individuo que presente quistes o trofozoнtos en las heces tendrб amibiasis invasora.

Esto produjo enorme confusiуn entre los mйdicos clнnicos, que al asociar la presencia de amibas en el intestino con una gran variedad de sнntomas, adscribieron a la amibiasis todas las condiciones que se pueden encontrar en la clнnica.. Tambiйn comenta Elsdon Dew que "la amibiasis se habнa convertido en el cesto de los casos clнnicos huйrfanos de diagnуstico".

Mбs ponderado, Adams comenta en su excelente libro sobre amibiasis: Me parece totalmente injustificado adscribir a una infecciуn intestinal con E. La credibilidad se lleva mбs allб de los lнmites aceptables cuando cualquier cosa, desde un dolor de cabeza, un trastorno visual, hasta alteraciones sexuales y artritis reumatoide, han sido atribuidas a una infecciуn, en realidad asintomбtica, por E.

Mucha de la confusiуn que oscurece la comprensiуn de la enfermedad puede ser aclarada si se pone mбs atenciуn a los principios enunciados por йl. LOS INGLESES RECTIFICAN Fueron, curiosamente, investigadores ingleses como Hoare y Neal los que pusieron en tela de duda la concepciуn anglosajona,al recapacitar sobre los datos epidemiolуgicos en los que insistнa Brumpt y al verificar en el laboratorio que las amibas obtenidas de portadores sin sнntomas no producen lesiones al ser inoculadas en ratas, mientras que las provenientes de pacientes con disenterнa amibiana si generan ulceraciуn.

Asimismo, se demostrу que las propiedades de las cepas amibianas eran relativamente estables, que no podнan ser modificadas drбsticamente por el intercambio de flora bacteriana, por el rйgimen alimentario ni por pasos sucesivos en el animal ya que, despuйs de todas las tentativas, las cepas mostraban sus caracteres originales. La ausencia de virulencia de las cepas obtenidas de portadores asintomбticos ha sido confirmada en nuestro medio por Tanimoto y colaboradores.

Asimismo, el seguimiento por varios meses de portadores de quistes amibianos realizados en en la India por Nanda ha mostrado que al cabo de un promedio de ocho meses la infecciуn intestinal es eliminada espontбneamente, sin que se llegue a presentar en estos individuos ningъn sнntoma producido por lesiуn intestinal.

Hoare afirmу en la existencia de dos tipos diferentes de amiba histolнtica: "Es seguro que al lado de las cepas activamente patуgenas, en los paнses cбlidos, existen en todas las regiones del globo, cepas constantemente avirulentas que son totalmente inofensivas para el hombre en regiones templadas. Se desarrollу por ello, particularmente en las poblaciones donde la amibiasis invasora es comъn, una amibofobia, que hacia que cualquier trastorno coincidente con una infecciуn amibiana fuera inmediatamente adjudicado a las amibas, con el resultante florecimiento de laboratorios clнnicos y farmacias.

Aъn hoy dнa existe discusiуn entre los clнnicos sobre la conducta a seguir en los casos de portadores asintomбticos. Parte de la confusiуn ha sido aclarada gracias a los criterios establecidos por el Centro de Estudios sobre Amibiasis de Mйxico, que considera un portador asintomбtico al individuo que ademбs de tener quistes de E.

La polйmica entrу en estado de letargo durante los aсos sesenta; unicistas y dualistas reposaban pensando que cada uno tenнa la razуn, mientras millones de pacientes descubrнan aterrados que su intestino albergaba voraces amibas alimentadas a cuenta de su propio intestino y los mйdicos empleaban con gran entusiasmo drogas antiamibianas para aliviar el mal humor o para eliminar el cansancio. Por aquel entonces estaba en boga el estudio de las diferencias en ciertas propiedades de la superficie celular entre cйlulas normales y cйlulas cancerosas en cultivo.

Llamaba poderosamente la atenciуn de los investigadores el descubrimiento de Burger en Estados Unidos y Sachs en Israel, sobre la susceptibilidad de cйlulas cancerosas a aglutinar en presencia de varias lectinas proteнnas, en su mayorнa parte de origen vegetal, con la propiedad de reconocer especнficamente ciertos carbohidratos.

Muchos tipos de cйlulas cancerosas en cultivo aglutinan con algunas lectinas, mientras que las cйlulas normales correspondientes lo hacen en menor grado. Al mismo tiempo que Nicolson, describimos en que las diferencias entre las cйlulas normales y las cancerosas radican no en el nъmero de receptores, sino en la movilidad de los mismos.

La mayor movilidad de йstos, en las cйlulas tumorales, facilita su aglutinaciуn. Por mera curiosidad solicitamos en un cultivo de amibas patуgenas al doctor Bernardo Sepъlveda y, a travйs de Margarita de la Torre, obtuvimos un tubo con esos fascinantes parбsitos. Interesados como estбbamos en el efecto de una lectina, la concanavalina A, sobre las cйlulas cancerosas, aсadimos йsta al cultivo amibiano y para nuestra sorpresa, el resultado fue aglutinaciуn masiva de las amibas; no la formaciуn de discretos cъmulos, como en el caso de las cйlulas tumorales, sino la producciуn de grandes aglomerados visibles macroscуpicamente.

Desde entonces, las amibas se convirtieron en residentes perpetuos de nuestro laboratorio. Acudimos nuevamente a Margarita de la Torre y analizamos cuanta cepa tenнa disponible, con la colaboraciуn de Arturo Gonzбlez. A la sorpresa inicial de la aglutinaciуn masiva de una cepa patуgena, siguiу otra, igualmente interesante; las cepas provenientes de portadores asintomбticos presentaron muy escasa aglutinaciуn.

La comunicaciуn de estos resultados, aparecida en en la revista Nature, mostrу por vez primera la posibilidad de distinguir, en el laboratorio, diferencias entre cepas invasoras y cepas provenientes de portadores.

Los resultados mencionados fueron corroborados por diversos investigadores en Canadб, India y Holanda. Las causas de la diferente susceptibilidad a aglutinar en presencia de la lectina parece radicar en diferencias en el nъmero de receptores de superficie expuestos al medio.

Independientemente de la explicaciуn bioquнmica del fenуmeno, el interйs de la observaciуn radicу en demostrar la existencia de diferencias en propiedades de superficie entre cepas patуgenas y no patуgenas. Una limitaciуn, aъn insalvable, de este tipo de estudios es la imposibilidad de cultivar, libres de bacterias axйnicas las amibas de portadores. Nuestras observaciones demostraron claramente diferencias funcionales entre cepas patуgenas y no patуgenas, pero los mйtodos no eran adecuados para un anбlisis epidemiolуgico extenso que permitiera comprobar, en gran nъmero de muestras, que las amibas de portadores son diferentes de las productoras de amibiasis invasora.

Se explicarнa con ello la existencia de las dos formas clнnicas fundamentales de amibiasis: la luminal, en la que los parбsitos actъan como comensales sin producir daсo en el huйsped, y la amibiasis invasora, que produce daсos en intestino, hнgado o en otros уrganos.

Elsdon Dew fue el promotor de esta diferenciaciуn clнnica de gran importancia en la prбctica y que empieza ya a adquirir aceptaciуn universal. Peter Sargeaunt, investigador de la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical, tuvo la feliz ocurrencia de aplicar la tйcnica del anбlisis de isoenzimas para resolver el problema de la diferenciaciуn entre amibas patуgenas y no patуgenas. Los primeros en emplear las isoenzimas para el estudio de las amibas patуgenas fueron Reeves y Bischoff en Esta tйcnica detecta sutiles diferencias en algunas enzimas, basadas en la carga, la configuraciуn y el peso molecular de las proteнnas.

Las enzimas estudiadas participan en la vнa glicolнtica del parбsito, pero no parecen tener un papel definido en la virulencia. Sargeaunt iniciу una larga serie de estudios realizados entusiastamente en Europa, Amйrica, Asia y Бfrica. Los resultados obtenidos por йl y sus colaboradores pueden resumirse como sigue: a Todas las especies de amibas del intestino humano pueden ser diferenciadas por patrones isoenzimбticos.

Este resultado incluye la importante verificaciуn de la existencia de la E. Estas observaciones apoyan la hipуtesis de Brumpt: la amibiasis invasora es producida por una especie de amiba biolуgicamente distinta a las no patуgenas que tienen distribuciуn cosmopolita.

Los estudios de Sargeaunt tenнan dos deficiencias fundamentales: la inexplicable ausencia de isoenzimas con patrуn invasor en, al menos una proporciуn pequeсa de portadores. Durante varios aсos, todos los portadores examinados por Sargeaunt tenнan isoenzimas con patrуn no patуgeno; йl estaba muy entusiasmado con lo "perfecto" de los resultados, pero no habнa tomado en cuenta que, de ser ciertos, la amibiasis invasora no deberнa existir, puesto que no habrнa individuos que expulsaran quistes de amibas patуgenas y, por ello, no serнa posible transmitir la infecciуn!

La segunda deficiencia de los estudios de Sargeaunt ha sido la inadecuada caracterizaciуn clнnica de los portadores. Muy recientemente, junto con Isaura Meza y sus colaboradores hemos estudiado cultivos de portadores definidos como tales por Tanimoto, bajo los estrictos criterios del Centro de Estudios sobre Amibiasis.

Siete de los portadores mostraron patrones no patуgenos, pero en uno, tanto la fosfoglucomutasa, como la hexoquinasa, mostraron patrуn de amibas patуgenas. Es claro, pues, que la mayorнa de los portadores asintomбticos albergan en su intestino amibas no virulentas, pero que una proporciуn que en nuestro medio parece ser pequeсa y mayor en Sudбfrica, muestra infecciуn asintomбtica con amibas patуgenas y por ello diseminan quistes de parбsitos que pueden producir lesiones invasoras en otros huйspedes humanos.

Los prуximos aсos verбn, sin duda, la aplicaciуn extensa de estudios isoenzimбticos para la mejor comprensiуn de la epidemiologнa de la enfermedad, de la que derivarбn datos importantes para el mejor control del padecimiento. En principio, los portadores de quistes podrнan dividirse en dos grupos: aquйllos infectados con amibas patуgenas deberбn ser tratados hasta erradicar las amibas, mientras que los que tengan infecciуn con amibas no patуgenas no requerirбn tratamiento.

Por otro lado, la identificaciуn y tratamiento de sujetos infectados con amibas patуgenas, en comunidades con alta incidencia de amibiasis invasora, podrнa ser un nuevo medio de control de la amibiasis. La polйmica parece haberse aclarado.

Brumpt tenнa razуn. Queda ahora a los protozoуlogos la tarea de definir si las diferentes cepas son en realidad especies diferentes. El entusiasmo provocado por la aplicaciуn de las nuevas y revolucionarias tйcnicas de la biologнa celular y molecular a la parasitologнa mйdica ha relegado a la taxonomнa a un segundo plano.

Es preciso, sin embargo, que este problema taxonуmico, decisivo para el conocimiento y control de una importante enfermedad, sea resuelto cabal y totalmente. El problema parecнa aclarado, pero hace poco Mirelman, en Israel, ha logrado hacer variar, al parecer, los patrones isoenzimбticos de amibas patуgenas aсadiendo o eliminando bacterias asociadas a los cultivos amibianos.

Es pronto aъn para saber si esas observaciones son artificios de laboratorio, o si, en realidad, dichos cambios ocurren en el ser humano infectado con el protozoario cosmopolita.

La historia de la amibiasis nos ha mostrado cуmo la historia toda del avance del conocimiento cientнfico, cуmo el camino que lleva a la reducciуn de nuestra ignorancia estб hecho de observaciones y experimentos cuidadosos, pero, tambiйn, cуmo se alarga esa ruta por los muchos vericuetos que forman el error, la prepotencia y la ligereza de criterio.

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Las amibas enemigos invisibles

Las amibas, enemigos invisibles. Las amibas no tienen citoesqueleto estructurado; no disponen tampoco de un sistema membranal y estas carecen de un sistema de lisosomas primarios y secundarios. Los trofozoitos no logran sobrevivir fuera del organismo humano por lo que no tienen la capacidad de transmitir la enfermedad. El ciclo de vida de la Entamoeba histolytica es simple.

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Las Amibas Enemigos Invisibles

Segъn esta teorнa, todo paciente que presentara infecciуn intestinal con E. Las diferentes modalidades clнnicas de la infecciуn, poco aparente en la mayorнa de los casos y de evoluciуn fatal en una pequeсa proporciуn de ellos, a menos de administrar terapia adecuada, serнan tan sуlo el resultado de las reacciones diversas del organismo humano frente a la infecciуn amibiana. Asн, la exitosa defensa del organismo, en el caso de los portadores, darнa por resultado escasos sнntomas, mientras que la ineficacia de dichas defensas en los pacientes con formas graves de amibiasis invasora, producirнa complicaciones tales como la colitis fulminante y el absceso hepбtico. Otra posibilidad dentro de la teorнa unicista es que la amiba sea sуlo potencialmente patуgena en todos los portadores, pero su virulencia o su poder invasor permanecen latentes, en tanto que no actъan factores externos como bacterias, alteraciones de la funciуn gastrointestinal, alimentaciуn o clima , que disminuyen la resistencia del huйsped y afectan la integridad de la pared intestinal.

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Las amibas, enemigos invisibles

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