LA EVOLUCIN DE LA SOCIEDAD ECONMICA ROBERT HEILBRONER PDF

Vudogami General objective The aim of the course is for the students to achieve a full understanding of the localization, distribution and structure of the different components of the immune system. New advances in condensed matter physics. Anatomy of the Immune System Course inmunplogia code: Understand the concept of haematopoiesis as a generator of immune cell diversity 3. Cell composition and structure of the resting lymph node. This preliminary work will consist of readings of reports, reviews and book chapters and try to resolve questions or issues to be able to discuss them in class.

Author:Akisida Tolar
Country:Montenegro
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):28 July 2005
Pages:473
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ISBN:656-1-84166-291-9
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Sus principales contribuciones a la economa han sido en el campo de historia del pensamiento econmico, particularmente estudios sobre A.

Smith, y la economa poltica clsica. Otro campo en el que tiene contribuciones importantes es en el de la historia econmica. Marxism For and Against Lo anterior se puede hacer de muchos modos.

Es posible volar sobre el continente econmico, por as decirlo, y observar cmo el sistema genera su inmenso producto y qu es lo que produce cambios en el flujo del producto. O es posible entrar a pie al Continente y reconocer la materia estudiando de cerca a los individuos y a las empresas cuyas actividades, conjuntamente, forman "el sistema". O, finalmente, se puede seguir una tercera ruta en la economa -una ruta cuyo enfoque es, para seguir con nuestra metfora, geolgica.

Este es un enfoque que concentra nuestra atencin principal en la pregunta de cmo lleg a estar all el Continente en primer lugar y en qu fuerzas han moldeado y siguen moldeando su paisaje masivo.

Los primeros dos enfoques constituyen las formas usuales de establecer el primer contacto con la economa, y cada uno de ellos tiene mucho que lo recomienda. El debate relativo a la ciencia econmica hace que nos ocupemos inmediatamente de temas de gran importancia -prosperidad y recesin, desempleo, inflacin.

El viaje a pie, an cuando en principio sea menos dramtico, pronto tropieza con temas que gozan del mismo inters pblico competencia y monopolio, sindicatos y empresas.

Sin embargo, por todo su inters intrnseco, ambas rutas comparten una desventaja en comn como medio para llevar a cabo un reconocimiento preliminar. El problema es que ambas nos hunden en los problemas del mundo econmico contemporneo sin antes darnos la oportunidad de ver ese mundo en perspectiva. Por ejemplo, resulta difcil discutir los temas de prosperidad y recesin antes de habernos familiarizado con las bases de crecimiento econmico sobre las cuales descansa nuestra prosperidad o recesin.

De igual modo, resulta prematuro estudiar los sindicatos o empresas, la competencia o el monopolio, antes de tener un cuadro de la estructura, as como cierto entendimiento de cmo y por qu ha cambiado esa estructura. Por ende, en este libro seguiremos el tercer enfoque del estudio de la economa y empezaremos a ver de qu trata estudiando la evolucin histrica del sistema.

Conforme tracemos nuestro desarrollo econmico tambin estaremos aprendiendo mucho de la ciencia econmica desde "arriba" y desde "adentro". Nuestro objetivo no es considerar la economa slo como una serie de problemas contemporneos; es contemplar la actividad econmica como una preocupacin dinmica central del gnero humano con cuyas dificultades imperecederas nos toca ahora luchar. El Marco del Problema Habiendo decidido nuestro viaje de exploracin, sera conveniente que pudiramos empezar de inmediato a examinar nuestro pasado econmico.

Pero no tan de inmediato. Antes de poder seguir la evolucin de la Historia econmica, necesitamos saber qu es historia econmica, y eso, a su vez, requiere que nos detengamos un momento para poner en claro lo que queremos decir con economa y con el propio problema econmico. La respuesta no es complicada. La economa es esencialmente el estudio de un proceso que encontramos en todas las sociedades humanas el problema econmico es sencillamente el proceso de procurar el bienestar material de la sociedad.

En los trminos ms sencillos, la economa es el estudio de cmo el hombre se gana su sustento diario. Esto con dificultad parece un tema particularmente estimulante para el escrutinio histrico.

En efecto, cuando retrocedemos a los anales de la llamada "historia", el humilde tema del sustento diario casi pasa desapercibido. Poder y gloria, fe y fanatismo, ideas e ideologas son los aspectos de la crnica humana que llenan las pginas de los libros de historia. Si la simple lucha por el sustento diario constituye una fuerza motriz en el destino humano, se encuentra bien escondida detrs de lo que un filsofo historiador ha llamado "esa historia del crimen internacional y de los asesinatos en gran escala que ha sido anunciado como la historia de la humanidad"1 Ahora bien, si es cierto que no tan slo de pan vive el hombre, tambin lo es que no puede vivir sin l.

Al igual que toda criatura viviente, el ser humano debe comer -la primera regla imperativa de la existencia continuada. Y este primer prerrequisito no es tan poco importante como puede parecer a primera vista, pues el organismo humano no es, en s mismo, un mecanismo muy eficiente para sobrevivir.

De cada cien caloras de alimento que consume, slo puede producir alrededor de veinte caloras de energa mecnica. Con lo que queda, est en libertad de erigir una civilizacin. Como resultado, en muchos pases, la continuidad absoluta de la existencia humana dista mucho de estar asegurada. En los vastos continentes de Asia y Africa, en el Cercano Oriente, incluso en algunos pases de la Amrica del Sur, la mera supervivencia es el problema mayor que confronta la humanidad.

Millones de seres humanos han muerto de inanicin o malnutricin en nuestra era actual, as como incontables cientos de millones murieron en el 1 Kart, Popper, The Open Society and its Enemies, 3. Edicin Lndres: Routledge, , II, Naciones enteras tienen plena conciencia de lo que significa enfrentarse al hambre como condicin de la vida ordinaria; se ha dicho, por ejemplo, que el labriego egipcio, del da que nace al da que muere, no llega a saber nunca lo que es tener el estmago lleno.

En muchos de los llamados pases subdesarrollados, la duracin de la vida de la persona promedio es inferior a la mitad de la de la nuestra. No hace muchos aos, un demgrafo hind hizo el clculo espeluznante de que de cada cien nios asiticos y de cada cien nios estadounidenses, ms estadounidenses viviran a la edad de sesenta y cinco aos que hindes a la edad de cinco!

Las estadsticas, no las relativas a la vida, sino las relativas a la muerte prematura en casi todo el mundo son sorprendentes y abrumadoras. El Individuo y La Sociedad As, podemos ver que la historia econmica debe concentrarse en el problema central de la supervivencia y en el de cmo el hombre ha resuelto ese problema. Para la mayora de los estadounidenses es probable que estas reflexiones resulten trgicas, aunque lejanas.

Ninguno de nosotros se da cuenta, aunque sea remotamente, de lo que es la lucha por la existencia en un nivel parecido al de vida o muerte. La posibilidad de que nosotros mismos experimentsemos severas necesidades, de que alguna vez sufrisemos en nuestros propios cuerpos los tormentos del hambre que soporta un aldeano indio o un pen boliviano, es un pensamiento que con dificultad podramos llegar a considerar seriamente.

A menos que se produjera una guerra catastrfica, es muy poco probable que alguno de nosotros llegue a saber jams el significado verdadero de la lucha por la existencia. Sin embargo, an dentro de nuestra prspera y segura sociedad, queda -a pesar de que su presencia pasa inadvertida- un aspecto de la incertidumbre de la vida, una advertencia del problema subyacente de la supervivencia.

Este es: nuestro desamparo como individuos econmicos. Resulta curioso observar el hecho de que a medida que nos alejamos de los pueblos pauprrimos del mundo -en los cuales el ser humano araa con sus escasas caloras de energa para sacar simplemente su propia subsistencia-, encontramos que la inseguridad econmica del individuo se multiplica muchas veces.

El solitario esquimal, el bosquiano, el indonesio o el nigeriano, abandonados a sus propios recursos, sobrevivirn un tiempo considerable. Si viven cerca de tierras de cultivo o de animales para cazar, los pueblos de nivel de vida ms bajo de todo el mundo puede mantenerse vivos -al menos durante una temporada- casi sin ninguna ayuda. Dentro de una comunidad formada por tan slo unas cuantas centenas de individuos, pueden vivir indefinidamente. En efecto, un gran porcentaje de la raza humana vive hoy en da precisamente de esa manera: en pequeas comunidades de labriegos, que prcticamente se bastan a s mismas y que atienden a su propia manutencin con slo un contacto mnimo con el mundo exterior.

Esta gran mayora de la humanidad sufre una enorme pobreza, pero al mismo tiempo disfruta de una cierta independencia econmica. De no ser por esto ltimo, hace siglos que hubiera sido eliminada. Por otra parte, cuando volvemos la mirada hacia el neoyorquino o el habitante de Chicago, nos impresiona encontrar la situacin exactamente opuesta: en ellos predomina la comodidad de la vida material acompaada al mismo tiempo de una extremada dependencia del individuo en su bsqueda de medios de existencia.

En las grandes reas metropolitanas donde vive la mayora de los estadounidenses, no podemos ya toparnos con el individuo solitario o con la pequea comunidad superviviente, sino tan slo con almacenes dedicados al lucro y tiendas de alimentos y artculos de primera necesidad.

La inmensa mayora de los estadounidenses nunca han cultivado alimentos, no cazado animales, ni criado ganado, ni han molido el grano para hacer harina y ni siquiera han amasado harina para hacer pan. Si se enfrentaran a la exigencia de tener que hacer su ropa o construir sus propias casas, se encontraran desesperadamente inexpertos y desprevenidos.

An para llevar a cabo reparaciones insignificantes en las mquinas de que estn rodeados, se ven obligados a recurrir a otros miembros de la comunidad cuyo negocio es arreglar automviles o reparar caeras o lo que se necesite.

Tal vez resulte paradjico que mientras ms rica es una nacin es tambin ms evidente la ineptitud del promedio de sus habitantes para sobrevivir solos y sin ayuda. La Divisin del Trabajo Existe, desde luego, una respuesta a la paradoja. Sobrevivimos en las naciones ricas porque las tareas que no podemos hacer por nosotros mismos, las ejecuta por nosotros un verdadero ejrcito de otros individuos a los cuales llamamos para pedir ayuda.

Si no podemos cultivar alimentos, los podemos comprar; sin no podemos satisfacer nuestras propias necesidades, podemos en cambio contratar los servicios de otros que s estn capacitados para hacerlo. Esta enorme divisin del trabajo aumenta nuestra capacidad millares de veces, por que nos permite beneficiarnos de la habilidad de otros hombres as como de la propia.

Junto con esta ganancia incalculable se presenta un cierto riesgo. Por ejemplo, resulta tranquilizador el pensamiento de que dependemos de los servicios de slo , hombres -menos de una de cada ciento cincuenta personas que trabajan en la nacin- para abastecernos del producto bsico carbn. Un nmero an menor de trabajadores -menos de 75, tienen sobre sus hombros la operacin del equipo locomotriz que transporta toda la carga ferroviaria y servicio de pasajeros de la nacin.

Todava un nmero menor inferior a 15, constituye la tripulacin total de pilotos y navegantes con que cuenta nuestra aviacin comercial. Una falla de cualquiera de estos pequesimos grupos en el desempeo de sus funciones nos dejara cojos: en el caso de los pilotos de aviacin la cojera sera leve; en el caso de los ingenieros de locomocin sera grave; en el caso de los mineros del carbn podra ser desastrosa. Como sabemos, al enfrentarnos de vez en cuando con una huelga importante toda nuestra maquinaria econmica puede tambalearse debido a que un grupo estratgico cesa de realizar sus tareas acostumbradas.

Junto con la abundancia en la existencia material se esconde una vulnerabilidad: nuestra abundancia est asegurada slo mientras se pueda contar con la cooperacin organizada de enormes ejrcitos de personas.

Ciertamente, la continuacin de nuestra existencia como nacin rica depende de la previa condicin tcita de que el mecanismo de la organizacin social mantenga su funcionamiento efectivo. Somos ricos no como individuos sino como miembros de una sociedad rica; pero nuestra cmoda suposicin de que somos suficientes en el plano material no es de hecho ms confiable que los vnculos que nos integran dentro de un todo social. Economa y Escasez Entonces encontramos un hecho bastante extrao: el hombre y no la naturaleza es la fuente de la mayora de nuestros problemas econmicos.

Sin duda alguna, el problema econmico en s -esto es, la necesidad de luchar por la existencia- deriva en ltima instancia de la escasez de la naturaleza. Si no hubiera escasez, los bienes seran tan libres como el aire y la economa cesara de existir al menos como expresin de una preocupacin social. Y an cuando es cierto que la escasez de la naturaleza prepara el escenario para el problema econmico, ella no determina, sin embargo, las nicas limitaciones contra las que los hombres tienen que luchar.

Porque la escasez, como condicin experimentada por el ser humano, no es nicamente una falla de la naturaleza. Por ejemplo, si los estadounidenses del momento actual se conformaran con vivir al nivel de los campesinos mexicanos, todas nuestras necesidades materiales quedaran ntegramente satisfechas con tan slo una o dos horas de trabajo diario.

Experimentaramos poca o ninguna escasez y nuestros problemas econmicos desapareceran virtualmente. En lugar de eso, encontramos en los Estados Unidos y realmente en todas las sociedades industriales-, que el nivel de las necesidades humanas ha crecido en la misma proporcin en la que ha aumentado la habilidad del hombre para hacer que la naturaleza rinda ms. De hecho, en sociedades como la nuestra en las que la posicin social relativa tiene una conexin importante con la posesin de bienes materiales, encontramos a menudo que la "escasez" como estmulo y como experiencia psicolgica se vuelve ms pronunciada a medida que nos hacemos ms ricos: nuestros deseos de apoderarnos de los frutos de la naturaleza se acrecentan ms rpidamente que nuestra habilidad para producir bienes.

De este modo, las necesidades que la naturaleza debe satisfacer no son en modo alguno fijas, mientras que a su vez, el rendimiento de la propia naturaleza no es constante, sino que presenta amplias variaciones segn el empleo social que se de a la energa y destreza humanas. Por lo tanto, la escasez no se puede atribuir slo a la naturaleza sino tambin a la "naturaleza humana". Y la economa se ocupa en ltima instancia, no slo de la mezquindad del medio ambiente fsico, sino que estudia igualmente los anhelos del temperamento humano y la capacidad productiva de la comunidad.

La Economa y La Organizacin Social Como consecuencia, debemos comenzar un anlisis sistemtico de la economa enfocando individualmente las funciones que la organizacin social debe ejecutar para colocar a la naturaleza humana dentro del redil de la sociedad.

Y al dirigir nuestra atencin hacia este problema fundamental, rpidamente nos damos cuenta de que implica solucionar dos tareas diferentes, aunque relacionadas entre s: 1. Una sociedad debe organizar un sistema destinado a producir los bienes y servicios que necesita para perpetuarse a s misma. Debe coordinar una distribucin adecuada de los bienes que produce entre sus propios miembros, a fin de que haya cabida para el aumento de la produccin.

Estas dos tareas bsicas para la continuidad econmica son a primera vista muy simples. Como veremos, gran parte de la historia econmica se ocupa de aquellos medios de que se han valido diferentes sociedades para solucionar estos problemas elementales y lo que nos sorprende al revisar estos ensayos es el hecho de que la mayora de ellos fracasan en parte. No pudieron haber sido fracasos totales porque en ese caso la sociedad no habra sobrevivido.

Por lo tanto, nos corresponde examinar ms cuidadosamente los dos objetivos econmicos fundamentales para descubrir cules son las dificultades ocultas que puedan encerrar. Cules son los obstculos que la sociedad encuentra para organizar un sistema de produccin de los bienes y servicios que necesita?

Puesto que la naturaleza es generalmente avara, parecera que el problema de la produccin es esencialmente de ingeniera o de eficiencia tcnica. Nos dara la impresin de que gira alrededor del esfuerzo para economizar, para evitar desperdicio y para aplicar el esfuerzo social en la forma ms eficaz posible. Esta es ciertamente una tarea importante para cualquier sociedad y una gran parte del pensamiento econmico esencial est consagrado, como su nombre lo indica, a economizar.

Sin embargo, sta no es la mdula del problema de la produccin.

JAMAICA HIBISCUS SABDARIFFA PDF

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Sus principales contribuciones a la economa han sido en el campo de historia del pensamiento econmico, particularmente estudios sobre A. Smith, y la economa poltica clsica. Otro campo en el que tiene contribuciones importantes es en el de la historia econmica. Marxism For and Against Lo anterior se puede hacer de muchos modos. Es posible volar sobre el continente econmico, por as decirlo, y observar cmo el sistema genera su inmenso producto y qu es lo que produce cambios en el flujo del producto.

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INTRODUCCION A LA INMUNOLOGIA HUMANA GEFFNER PDF

Mesho Danny Bittencourt rated it it was amazing Jun 06, There are no discussion topics on this book yet. Goodreads helps you keep track of books you want to read. No trivia or quizzes yet. Duvois to Read Currently Reading Read.

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