CARPENTIER EL ACOSO PDF

He also spoke French and as an adolescent, he read Balzac, Flaubert, and Zola. The following year, Carpentier left his studies and tried to find work to support his mother. He also studied music. His journalistic work, which was considered leftist, helped establish the first Cuban Communist Party.

Author:Shashura Mogul
Country:Iran
Language:English (Spanish)
Genre:Personal Growth
Published (Last):2 October 2005
Pages:484
PDF File Size:6.8 Mb
ePub File Size:20.71 Mb
ISBN:854-8-11998-462-3
Downloads:71163
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Faehn



De ropas muy arrugadas, sin embargo: como de gente que piensa; un intelectual, un compositor, tal vez. Algo se aplaca, de pronto. Tiempo de aplacamiento, de reposo. Todas las luces. Los canarios, dormidos en la jaula: olor a plumas, alpiste y migajones. Las vigas, en rojo oscuro, arriba, remedando las imitaciones de caoba de los salones pueblerinos.

Yo, que soy una persona de orden. Entonces las hembras, exasperadas por la espera, bajaban a las inmediaciones de los pueblos, y arrojaban el olor de su deseo en la brisa, para que vinieran a quebrarlas, a penetrarlas, arrastradas, mordidas, apedreadas, hasta la huida del alba a las altas cavernas de los partos.

Comenzaron las meriendas y recitaciones, y los paseos de mujeres, asidas por el talle, estrechadas en confidencias, a lo largo de la Calle Mayor.

El portero, sin espectadores que atender, dormitaba sobre la gaveta de la taquilla, trepado en el alto taburete. Necesitaba saber viva a la vieja en la noche. Por expreso. Sus voces le llegan de lejos; de un ayer que se abandona.

No escucha sus consejos, por gozarse mejor del indefinible deleite de sentirse ya en un futuro entrevisto —de desprenderse de la realidad que lo circunda—.

Las voces le llegan de lejos. Eran gemidos las palabras con que los tormentados, los culpables, los arrepentidos, se acercaban a la Santa Mesa, para recibir el Cuerpo del Crucificado y la Sangre del Sacrificio Incruento. Sollozaba, de tanta claridad, al pie del Mirador en sombras.

Era bueno no tener espejo para comprobarlo, porque hubiera sido peor. La vieja, de seguro, estaba mejor. Pero esta vez la enfermedad se prolongaba. Dentro del caracol de la escalera, la modista de abajo llamaba a la sobrina para probarle un vestido. La portentosa novedad era Dios.

Primero es algo muy confuso, donde se oyen como toques de corneta —un tema de marcha militar que no acaba de serlo—. Y luego, ese alegre alboroto final, con sus trompas de caza otra vez… La sobrina estaba bajando por la escalera de caracol.

Era preciso abrir la puerta para ver si la anciana estaba dormida, y alcanzar el caldo que, como otras veces, se enfriaba junto a la cama.

Pero ahora, al tomar el plato, para llevarlo a la boca, las manos quedaron en suspenso. Un paso sonaba en el caracol de la escalera. Los patios se llenaron de preguntas hechas de ventana a ventana.

Y pronto, en un confuso pataleo, llegaron los de las Pompas, con su hielo y sus velas. Arriba quedaba el Mirador, con sus pilares esquineros coronados de rosetones. Tras de la puerta respondieron, sin prisa, los pasos de Estrella.

Estaba oculto nuevamente. Faltaban muchas horas para que fuese el alba. Contaba de antemano con Estrella. Ella gustaba de su manera lenta y sostenida de poseerla. Y ahora hablaba, jadeante, necesitado de hablar, de hablar hasta enronquecer, luego de tanto tiempo sin hablar.

La visitaban; ella no visitaba a casi nadie. Y dos leones, uno a cada lado de la entrada, con una argolla negra en la boca.

TEXTBOOK OF ORAL AND MAXILLOFACIAL SURGERY BALAJI PDF

EL ACOSO ALEJO CARPENTIER

.

ARCTOSTAPHYLOS PUNGENS PDF

Alejo Carpentier

.

3420F MCI PDF

.

Related Articles